Los primeros vestigios que se datan de
la existencia de moradores en Trubia y sus proximidades, las fechamos en la
época del período Celta. No pudiéndose descartar que en
tiempos anteriores ya se hallasen habitando la zona, especialmente por la existencia
de zonas, en las que es comprensible que la cercanía de agua, abundancia
de animales, y de comida vegetal, así como de altiplanicies que permitían
una residencia tranquila, y preservada de los cambios climáticos, junto
a su situación estratégica de entronque de caminos, constituían
características estupendas para que fuese una zona continuamente ocupada
por pueblos.
Prueba evidente de ello, es sin duda el descubrimiento hace unos años
de los restos de pinturas rupestres a poco más de 7 kilómetros
de Trubia, entre las poblaciones de San Andrés de Trubia y Tuñón,
ya en territorio del concejo vecino de Santo Adriano. Pinturas que confirman
a esta zona como lugar de morada de los pueblos prehistóricos.
Los vestigios de la época celtibérica,
se hayan en las localidades de Las Cuestas y de Perlín, a ambos lados
de las partes altas del valle que forma el río Trubia (esto es, las crestas
de una singular V, donde la partes superiores serían los restos celtas,
y la parte inferior sería el río, y lugar del actual asentamiento
de población más importante de Trubia).
En Las Cuestas se encuentra el Castro de El Pico El Cogollo, tiene alrededor
de unos 50 metros de largo por unos 60 de ancho, siendo uno de los mayores castros
existentes en el concejo de Oviedo. El Castro del Pico Castiello se haya en
Perlín, con 120 metros de largo y 50 de ancho, constituyendo una de las
más importantes huellas del asentamiento celta en Asturias.
La historia de Trubia apenas se ha estudiado, ni tampoco se ha incentivado por parte de las instituciones administrativas ni académicas, debiéndose algún estudio a cuatro historiadores y arqueólogos particulares, que con esfuerzo personal han conseguido al menos catalogar estos sedimentos de nuestros orígenes.
Registro documental de la existencia de Trubia, lo situamos en primer lugar en la carta que el Obispo de Braga envía a unos monjes, otorgándoles la concesión de asentarse en la zona de Trubia, junto a la iglesia de San Pedro y San Pablo. Esta nota consta dentro del libro Orígenes, y como decimos es la primera huella documental referida a la localidad trubieca.
Si bien no es un acontecimiento directamente ocurrido en esta población, es digno de mencionar que la segunda batalla de la reconquista frente a los árabes, después de la de Covadonga, está datada por los historiadores en la zona de Olalíes, que se ha tratado de localizar en la ribera del río Trubia, cercano a la población de Proaza.
Del medievo apenas podemos hacer referencias
concretas de la vida en Trubia, debiendo acercarnos a la época moderna,
donde consta el hecho histórico más importante de Trubia. El nacimiento
de una fábrica con horno de fundición. La creación de la
real fábrica de armas de Trubia, a mediados del siglo XIX, originó
que la gente se trasladase a la zona a trabajar en los talleres de dicha mercantil.
También de esta época data la definitiva pertenencia de la localidad
al municipio de Oviedo, después de haber pertenecido al de Grado durante
un período.
Esta masiva afluencia de personas de distinto signo, creó la simiente y el germen del definitivo asentamiento de población en la localidad, dando forma actual a la estructura de la misma.
Con posterioridad han llegado otras empresas,
que han favorecido el crecimiento poblacional, así como el incremento
de los servicios, especialmente el de las comunicaciones.